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26 September 2007 @ 10:20 am
Puerto//Mañana.  
*No tuvo tiempo de leer la información que Kouya le entregó sobre esa Universidad, ocupada como estuvo en hacer su despedida memorable. Por eso no entiende bien qué es lo que se supone que haga con esa botella de licor, envuelta en papel de regalo.

El puerto es un lugar entretenido, pero sin duda debe catalogarse de mala muerte. Suspira al imaginarse arrastrando a Kouya por esas calles repletas de negocios extravagantes y pendencieros.

Le enoja que su madre adoptiva haya elegido un sitio tan barato para alojarla. Sabe que podrían permitirse algo mejor, pareciera que escogió la institución de peor reputación (o casi inexistente, que viene a ser lo mismo) para hacer su transferencia. ¿Será que trata de deshacerse de ella para siempre, de alguna forma?

La tarjeta atada en el cuello de la botella, reza: Para la Hermosa y Magnánima Señora Rosario.Yamato alza una ceja, mientras que rompe la envoltura brillante y fuerza con una navaja (regalo de Kouya) el corcho. Le espera una caminata relativamente larga hasta esa pensión de tan bajo costo y piensa disfrutarla.*
 
 
...Dice el psicólogo:: calmcalm
 
 
 
shiny_addicted on September 28th, 2007 12:55 am (UTC)
*Volvía de una refrescante caminata matutina -en serio, había demasiados sitios como para sentarse a dibujar en el cerro, y luego de la primera experiencia de un flaite local con su spray de pimienta, no habían vuelto a molestarla- subiendo el cerro, cuando divisó a una chica yendo en su misma dirección, del otro lado de la calle, con una maleta, y una botella de algo en las manos, al parecer abierta.

"¡Woo! ¿Alumna nueva? ¡Genial! Tan vacía que está la pensión de mujeres..."

*Cruza, guardando la croquera en su bolso, y siguiendo a la chica desde atrás, en una forma muy muy sigilosa y disimulada*
yamatoproyuri on October 1st, 2007 06:58 am (UTC)
Estudia a esa muchacha extraña que le sigue los pasos desde hace un par negocios de lencería femenina.

Para eso, utiliza la técnica que su Madre-de-mentira (aka: Nagisa-sama) le ha enseñado indirectamente (en su momento, implementada para vigilar que el contacto entre ella y Kouya no rebasara ciertos límites): para observar lo que pasa por encima de tu hombro, cuando lo creas necesario, sacas un espejo de mano y haces de cuenta que te maquillas.
Al delinearse los ojos imaginariamente por cuarta vez, ya tenía una idea de quién era su perseguidora: un lindo busto.

Sin más, decidió detenerse y girar, sosteniendo la botella contra su nuca y entrecerrando los ojos con desenfado. A pesar de que estaban en una calle algo transitada y separadas por varios metros, confió en que le escucharía* ¿Me acosas porque te gusto? *Dio una media sonrisa, de antemano satisfecha consigo misma.*